
1. ¿Qué perspectivas tiene sobre el crecimiento de la empresa según sus expectativas de evolución de la economía en los próximos años?
Pensamos que vamos a seguir creciendo al ritmo de los últimos años, en los que hemos ido ganando participación de mercado con la misma estrategia de siempre: crecer en las pequeñas y medianas ciudades del interior con crecimiento orgánico, es decir, nuevas bocas, o con pequeñas adquisiciones como hemos hecho en el pasado.
2. ¿Cuál es su visión de la reciente crisis vivida entre las medidas del gobierno y los productores agropecuarios?
Ante todo la veo con tristeza. Es realmente difícil y la Argentina lo ha logrado: pocos países son capaces de tener una crisis cuando se tiene la mejor oportunidad en la historia económica argentina; es decir, los mejores precios internacionales para los productos que fundamentalmente produce el país, y nosotros hemos creado una crisis.
Aunque nos queda un mensaje positivo: la importancia del campo en su participación en el producto bruto y como generador de divisas. Nosotros lo palpamos en el éxito o falta de éxito de lo que sirve al entramado de las pequeñas y medianas ciudades.
Estas pequeñas y medianas ciudades sufrieron mucho con la crisis del campo, especialmente en la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y, en menor medida, La Pampa. No así la Patagonia, que sufrió mucho menos.
En nuestra visión Argentina sigue teniendo una gran oportunidad, que a nosotros indirectamente nos afecta, porque gran parte de nuestras bocas están en esas pequeñas y medianas ciudades.
3. ¿En qué planifica volcar sus inversiones La Anónima en los próximos años?
En nuevas bocas; eventualmente si hubiera, en adquisiciones de pequeños supermercados del interior y, dado que la empresa ha crecido tanto, en más metros cuadrados para depósito y estructura logística. Claramente, se puede observar que estamos con obra, en lo que llamamos base de transferencia.
4. ¿Qué función cumple la base de transferencia?
Es una operación que se llama ¿cross-dock¿, es decir, que no es para almacenar productos sino para recibir, clasificar con respecto al destino, y en menos de 24 horas despachar camiones completos, con mucha eficiencia, a los destinos finales que son los 10 depósitos regionales.
5. ¿Esta operación comprende todos los tipos de productos?
Eso incluye productos secos, incluso importados. Aunque en este último rubro hay un sector que almacenamos dado que los procesos de importación son muy largos. También se almacenan algunos productos por estacionalidad (duraznos, tomates, palmitos, atún).
Y en materia de perecederos, gran parte de la carne la recibimos aquí, cuando no pueden ir camiones completos directamente desde el frigorífico a las sucursales.
En cuanto a fiambres, quesos y lácteos, cuando la empresa productora no tiene buena distribución en algunas ciudades, estamos obligados a hacer nosotros nuestra propia distribución. O también si por razones de precio conviene comprar algún producto en escala, almacenarlo y luego distribuirlo nosotros.
Por último, en materia de fruta y verdura, eso no ocurre acá sino en tres centros de compra y distribución que tenemos: otro en el Mercado Central, uno en Mendoza y otro en Cipoletti.
6. ¿Qué comprende los productos marca La Anónima?
Los productos marca La Anónima hoy deben ser unas 400 referencias que representan el 5% de la venta. Luego tenemos otras marcas, que llamamos marcas administradas. Una de ellas es Leaderprice, que es la marca de un colega francés, el Grupo Casino, que son los dueños de Libertad en la Argentina. Hicimos un acuerdo por el cual nosotros podemos vender esos productos. Más del 90% son productos de marcas nacionales o importadas.
7. ¿Cómo espera que la inflación que se registra en las provincias donde está presente La Anónima, impacte en sus utilidades y operación?
La inflación no afecta necesariamente en forma negativa a nuestro negocio, dado que vendemos en plazos de cobro relativamente cortos y pagamos a plazos un poco más largos. Incluso hasta se puede tener una ganancia con la inflación.
Pero, si pudiera elegir yo elijo vivir sin inflación. Especialmente cuando se empieza a querer regular, manejar o administrar la inflación vía acuerdos o controles de precios, para nosotros ése es el peor de los mundos porque eso hace que empresas como la nuestra cumplan, cuando otros pueden no cumplir. Y a nivel del consumo es malísimo.
8. ¿Cuál es el posicionamiento y las perspectivas a futuro de la empresa dentro del escenario de exportación de carnes?
Nosotros decimos que somos supermercadistas. Por eso es importante destacar que la compra del frigorífico se hizo para mejorar el sector de venta de carne en La Anónima. Como beneficio secundario se presenta la posibilidad de exportar, pero la decisión fue tomada exclusivamente para el mercado interno.
Siempre decimos que nosotros nunca nos meteríamos en un negocio de producción salvo que el 100% de la producción de esa unidad se consuma dentro de las paredes del supermercado. Toda la carne que se procesa en el frigorífico va a las góndolas de La Anónima o se exporta. No tenemos clientes internos. Con lo cual no tenemos una estructura comercial.
El mercado de exportación permite mejorar la ecuación de precios. Porque nuestros consumidores, especialmente los de las localidades en las que nosotros estamos, no aprecian los cortes llamados ¿finos¿ o los cortes que sí aprecia el consumidor extranjero.
Los cortes Hilton los paga muchísimo mejor el extranjero. Aunque parezca paradójico, en el mercado interno cuesta vender la cantidad de lomo que se genera (uno solo por animal), a los precios que uno pretende. No venderíamos ninguno a los precios a los cuales los exportamos.
Lo fantástico de esta operación es que logramos mejorar el precio promedio de lo que vendemos, vendiendo más del 80% de los kilos en el mercado interno y exportando los otros cortes.
9. ¿Cómo es la estructura de financiamiento de La Anónima?
La deuda que tiene la empresa hoy es pequeña en términos relativos, no llega a los 20 días de venta y se divide en dos grandes partes.
Una parte comprende obligaciones negociables por u$s 25 millones que colocamos en julio de 2007 a cuatro años a una tasa del 8% ¿una buena calidad de endeudamiento¿ para ser utilizada en el plan de inversiones que mencionábamos antes (sucursales, depósitos, logística, etc.).
La otra parte, que es más pequeña, es deuda de corto plazo que vamos administrando día a día.
10. Siendo una empresa familiar, ¿han evaluado la posibilidad de incrementar el floating, quizás ser ¿afjpeable¿, es decir de interés para las AFJP? ¿Cuáles son los principales motivos para permanecer como empresa cotizante?
No solo hemos pensado sino que debemos ser una de las empresas más ¿afpjeables¿, si vale el neologismo.
Del 25% del floating; es decir, del capital accionario que no pertenece a los accionistas controlantes y está diseminado en el mercado, 22% está en manos de AFJP. Todas las AFJP tienen participación de La Anónima y todas fueron grandes inversores de este último bono.
Además, todas nos decían que tendrían apetito por una emisión de capital. Si no lo hacemos es porque no está abierta la ventana de oportunidad ni las necesidades financieras, pero no lo descartamos para nada. Es decir, el grupo de control no tiene problemas en bajar su participación.
Haciendo un poco de historia la empresa cotiza desde el año 1942. Durante décadas no se veía la posibilidad de hacer nada en el mercado de capitales. En la década de 1990, de alguna manera nos abrió los ojos una operación que hizo Disco.
Disco salió a la bolsa en el año 1996, y de alguna manera eso ayudó a que tomáramos la decisión de hacer una emisión de capital, que fue casi un IPO, porque hacía años que la empresa operaba muy poco.
En abril de 1997 colocamos con mucho éxito 15% de acciones nuevas, que nos generó u$s33 millones de aporte de capital. La empresa se valuó en más de u$s220 millones. En ese momento imaginábamos una segunda emisión de capital más adelante y eventualmente en mercados extranjeros, en EE.UU. o Inglaterra, o también podía llegar a ser ¿lo puedo decir hoy pero no en ese momento¿, Brasil.
Desgraciadamente, las condiciones de mercado nuestro e internacionales no hacen fácil ese tipo de operaciones y por otro lado, la empresa hoy no tiene una necesidad imperiosa de capital.
11. ¿Cómo afecta a una empresa que se ha mantenido sólida en el tiempo la volatilidad del precio de sus acciones en el mercado y a qué atribuye esa volatilidad?
Yo diría que la afecta en tanto uno no puede capitalizar como lo haría en un mercado de capitales desarrollado, en el que estaría permanentemente haciendo emisiones de capital, es decir, usando el mercado de capitales.
Desgraciadamente, la Argentina no tiene mercado de capitales. Eso es un problema totalmente macro, que resulta de la sumatoria de errores que hemos cometido gobiernos, empresas, la sociedad en general. La falta de un mercado de capitales no se soluciona de un día para el otro, ni desde un solo lugar. Tenemos que llegar a los famosos consensos, o políticas de estado para que haya continuidad.
Y que la sociedad argentina sea un poquito amigable con el ¿capitalismo¿, por ponerlo de alguna manera. Primero, que lo entienda. Yo creo que seguimos teniendo serios déficits en esa materia. No advertimos lo que pasa, ya no en EE.UU., sino en países más cercanos como Chile, Brasil y ahora Uruguay. Por ejemplo, Perú es investment grade. Nos tendría que llamar poderosamente la atención, no puede ser que no se entienda el valor que tiene por ejemplo que el país sea investment grade. Y estamos muy lejos.
12. Más allá del financiamiento, ¿qué otros beneficios destaca usted que ha tenido para la empresa a lo largo de toda su historia cotizar en bolsa?
Para mí son varios los beneficios. Uno es que de alguna manera al cotizar en bolsa uno se ve obligado a cumplir con las mejores prácticas de gobierno corporativo. En ese sentido hemos sido lo más ordenados posibles y creemos haber cumplido con todas las normas para calificar de esa manera.
Por tener emisión de capital y de deuda nos califican permanentemente dos calificadoras de riesgo. Esto también nos obliga a ser estrictos y serios, tanto en el manejo contable como en el manejo de la estrategia de la compañía así como también de las grandes decisiones.
De manera que, independientemente de las necesidades de la financiación de capital lo vemos como algo muy bueno.
Nosotros siempre nos ufanamos de que si bien la nuestra es una empresa con control familiar, La Anónima hace uso de las mejores prácticas en materia de corporate governance. Y esto es un plus.
13. ¿Qué mensaje enviaría a los inversores que estén considerando invertir en Importadora y Exportadora de la Patagonia?
La Anónima ha demostrado tener la capacidad de atravesar distintos tipos de crisis. Eso solo ya tiene cierto valor.
Nuestra misión es superar las expectativas de nuestros clientes dándole la mejor calidad, surtido, servicio, al mejor precio posible. Para lo cual establecemos una serie de principios y valores, uno de los cuales es que tenemos que tener rentabilidad para poder seguir adelante.
Hemos generado una marca. Tenemos un modelo de empresa con una estrategia clara, buenas herramientas de gestión, buenos sistemas de información, buena logística (factor clave para nuestro negocio) y buen clima laboral, en el sentido que tenemos bastante bien alineados los intereses de las personas con los intereses de la compañía.
Cuando uno suma todo esto y además lo conserva a lo largo de muchos años, se genera un valor que no se ve reflejado en los balances. Uno se puede preguntar, ¿por qué Coca Cola vale lo que vale? Los mercados sí reflejan lo que vale, pero los balances no.
Entonces, ¿cómo se mide el valor de una empresa? ¿Por su patrimonio neto? Yo creo que no, una empresa vale lo que la gente cree que debe valer. Y para eso están los mercados. Desgraciadamente, en el mercado argentino y para esta empresa que tiene poca liquidez, todavía no logramos que se plasme esa realidad pero tenemos esperanza de que algún día se logre.
IMAGEN Y PRESENCIA SOCIAL
Con 100 años de vida, ¿cuál advierte usted es la imagen y presencia social que tiene hoy La Anónima?
Al cumplir los 100 años de vida, vemos que la empresa es querida, respetada y generadora de confianza. Esto es básico para cualquier actividad económica, pero muy importante en la actividad comercial masiva como la nuestra, en la que tenemos 5 millones de operaciones por mes; es decir, mucho contacto con el cliente.
Y eso lo vemos cuando hacemos alguna acción comunitaria. Por ejemplo, estamos donando bibliotecas infantiles en las 57 ciudades donde estamos. El impacto que tiene este tipo de iniciativas en las ciudades chicas es fantástico; en una ciudad grande, se pierde.
Otra actividad que estamos haciendo, en materia de educación ambiental, es el envío de pósters y folletería a miles de escuelas. Es un tema que quizás a los argentinos nos parezca lejano pero tarde o temprano nos tenemos que involucrar. Y una compañía como ésta debe involucrarse.
También hicimos una promoción que tuvo muchísimo impacto, en la que en una de cada 100 operaciones en la línea de cajas de los supermercados, suena una chicharra y el cliente se lleva la compra gratis. En estas comunidades, las personas ganaron o conocen a alguien que ganó la promoción, y esto genera confianza, buena onda.
Además, hemos adoptado un sistema de seguimiento de quejas o sugerencias, en el que cada cliente sí o sí recibe una respuesta. Esto hace que nuestra misión no sean solo palabras sino que se vea plasmada en hechos.
HISTORIA
Algunas palabras sobre la trayectoria de la empresa, en un país con muchos académicos y pocos empresarios
Es elocuente que La Anónima haya sido elegida por la Universidad de Harvard para ser incorporada entre las empresas relevadas para su Cátedra de Historia de Empresas. La empresa fue fundada en 1908 por el abuelo del entrevistado, Mauricio Braun, y José Menéndez, dos visionarios que comenzaron con almacenes de ramos generales, estancias y una flota naviera propia.
Hace 30 años, cuando Federico Braun comenzó a trabajar en la empresa, lo primero que hizo fue reunir todos los balances de la compañía y repasarlos tomando nota de los hitos de cada año. Las hojas, ya amarillas, rezan:
1908, balance en libras esterlinas. ¿Es que en esa época el mundo era muy global¿, razona. 1919 - agencia en París. Ganancia del 22% sobre el patrimonio. 1920 - se compró el terreno, donde se instaló la sede de La Anónima, en Diagonal Norte 547, a media cuadra del Congreso.
Hoy, 100 años más tarde y con más de 100 locales de La Anónima diseminados por todo el territorio nacional, Federico Braun reflexiona que es importante analizar aquella época en que Argentina era un país fantástico para ver qué pasó en el medio.
¿Hay un factor cultural, cuando uno tiene una renta tan fenomenal, se malcría, se dedica a divertirse, a pasarla bien, eventualmente a tener una buena educación. Yo creo que eso fue lo que pasó en la Argentina: Argentina generó académicos, los mejores médicos, las mejores universidades, por lejos, de toda América del Sur, pero no generó empresarios.
Lo que sucedió en mi familia fue que mi abuelo trabajó en el negocio, mientras que a sus hijos los educó, pero no los hizo participar. Recién siendo muy grande, mi padre comenzó a relacionarse con la empresa. No digo que fuera considerado pecado, pero un poco el mandato católico, distinto del protestante, según el cual hay que ganar dinero y progresar. Creo que la cultura argentina pasó de no tener nada a una cultura casi rentista, Argentina era tan rica... un poco lo que pasa ahora.¿
Pero también hubo factores concretos que operaron sobre la evolución de la empresa a lo largo de las décadas, ¿no?
Lo que pasó ¿y lo digo con tristeza¿, es un poco la historia del país.
El desarrollo de esta empresa fue impresionante desde su nacimiento, en 1908, hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial, hasta el ¿45. Ahí confluyen una serie de temas que hacen que comience la decadencia. Y no hubo una actitud proactiva de advertir que habían cambiado cosas, inclusive en la geografía del país y en la geografía económica.
El Canal de Panamá ¿que nace en 1914 pero se va desarrollando¿ hace que el tráfico marítimo por el Canal de Magallanes ¿toda la costa patagónica argentina y chilena¿ disminuya. Por otro lado, la Ruta 3, que se construye durante la década de 1940, hace competitivo al camión, en desmedro del barco.
También influyeron cambios que hubo en el país; creo que desde 1930 en que empezamos a hacer `macanas¿ políticas, que luego se tradujeron en mala gestión de la administración pública.
La empresa se vio afectada, por un lado, por el hecho de que el estado nacional creara su propia flota marítima, y por otro por la imposición de muchas regulaciones desde el punto de vista laboral, especialmente en lo marítimo, que eran muy complejas. Así el negocio marítimo pasó a ser desastroso.
A partir de finalizada la Segunda Guerra en los balances se advierten algunas contrataciones de barcos, era buen negocio. Terminada la Guerra, entra en una pérdida y se tardan unos cuantos años en tomar la decisión de finalmente liquidar la flota naviera. Lo que finalmente sucede a mediados de la década del sesenta. La liquidación de la flota naviera fue un tema importante.
Otro tema macro importante fue la pérdida sistemática en el valor del precio de la lana, fundamental producto de la Patagonia, que La Anónima compraba y exportaba.
Y por último un tema no menor, el tema familiar. La primera generación eran mi bisabuelo y mi abuelo. Yo soy el hijo menor del menor de 10 hermanos. Lo llegué a conocer, ya que el murió cuando yo tenía cinco años. Esta explosión familiar trajo aparejados algunos problemas de management.
Todos estos factores juntos hicieron que la empresa tuviera serias dificultades. Primero pérdidas económicas, luego una mala situación financiera que obligó a decisiones de tipo financieras: vender activos para cancelar pasivos, achicar la empresa, los almacenes de ramos generales se transforman en supermercados (otro problema era que la empresa vendía mucho a crédito).
En la década del ¿40 comienza el fenómeno inflacionario y en general la compañía vendía a muchos productores agropecuarios que vendían durante todo el año para cobrar al fin de año cuando se cosechaba la lana, con la zafra de lana: tasas de interés del 6% contra tasas de inflación del 13-14-15%, es fácil imaginarse cuál era el resultado: terrorífico.
Yo entré a la empresa en el año 1978, con 30 años de edad. En 1979, el mismo año que fallece mi padre, y luego de haberse dispersado entre numerosos tenedores durante la década de 1960, el paquete accionario se vuelve a concentrar en la familia. En ese momento se pone en marcha una nueva estrategia orientada a obtener el liderazgo en el supermercadismo de la región patagónica mediante una política de crecimiento, renovación tecnológica e informática y la instauración de una nueva política corporativa.